La lectura es un
instrumento privilegiado de acceso al conocimiento y su cultivo frecuente
desarrolla habilidades que difícilmente se logran por otros medios. De acuerdo
con Sheridan (2007), México es un país alfabetizado: el 92.1% de la población
mayor de 12 años sabe leer y escribir. Sin embargo, no se lee o se lee muy
poco. Es opinión generalizada considerar en la educación a la lectura como el
motor del conocimiento. Gran parte de lo que se aprende en la vida es gracias a
la lectura.
México tiene niveles muy bajos de lectura en
comparación con otros países. Según Gabriel Zaid (2007), se calcula que el 70 %
de los mexicanos no lee y que el promedio de lectura anual per cápita es de
medio libro, lo que trae como consecuencia la pobreza de destrezas intelectuales
y deficiencia en la capacidad para razonar.
Las escuelas, y
específicamente los docentes, tienen mucha responsabilidad en la manera en que
los alumnos perciben la importancia de la lectura y en muchos casos de ellos
depende el gusto o la aversión por la lectura. De acuerdo con la Encuesta
Nacional de Lectura (2007) Existe una correlación entre pobreza y hábitos de
lectura, puesto que sus resultados muestran que las personas con nivel
socioeconómico medio alto y alto, leen en un 37.5% y las personas de nivel
medio 30.5% para el resto de los grupos sociales las cifras son muy inferiores,
es decir van descendiendo conforme el nivel socioeconómico es menor.
La
profesión docente implica una serie de habilidades, actitudes y conocimientos
que se ponen en juego en el aula. De ahí la importancia de que los maestros
modelen entre sus alumnos su propia práctica de lectura. En otros estudios se
ha encontrado que cuando los docentes tienen educación superior, sus alumnos
tienen mayores resultados en comparación con estudiantes cuyos maestros no
tienen este nivel de preparación (Treviño, Treviño 2004).
La
relación que existe entre las actitudes y prácticas, de los maestros y su
interacción con los alumnos parece ser un misterio, sin embargo, esas actitudes
y prácticas, tienden a reforzar o impedir el aprendizaje, por tanto después de
un análisis reflexivo de esas prácticas, habría que fomentar el uso de aquellas
que sean propicias para el aprendizaje tales como la construcción de un
ambiente positivo dentro del aula, el fomento del aprendizaje colaborativo y la
posibilidad de que los alumnos participen en las decisiones que les atañe,
entre otras. La hipótesis que maneja esta investigación establece que una de
las prácticas más importantes para fomentar el aprovechamiento escolar es la
lectura de los docentes, entendido como un factor determinante en la calidad
educativa en el aula.
Dejando
de lado la pregunta de por qué el hábito de la lectura se ha convertido en un
imperativo que debe ser cuestionado, se tiene que entender que desde el punto
de vista formativo, es necesario que el docente esté preparado con cierta
profundidad en alguna área del conocimiento y el entusiasmo con que se prepare
y se mantenga al día en esa área de conocimiento cobra mayor relevancia al convertirse
en promotor de esta actitud en sus alumnos, dicho en palabras de Betina Carón
“La pregunta que se nos plantea es pues, ¿cómo puede el
maestro despertar el deseo de leer si él no tiene un buen vínculo con la
lectura?, y ¿cómo ayudarlo a reparar o elaborar esta problemática? Revisar el
vinculo del docente y la lectura quizás no nos sirva a los efectos de
modificarlo sustancialmente, pero, poder reconstruirlo y entenderlo sin duda
aliviara al docente y lo instrumentara para buscar técnicas y apoyos didácticos
para lograr una acción mas positiva en su labor”.
Leer
posibilita al lector acceder a una manera más estructurada de comunicación al
proporcionar patrones más elaborados y lenguaje más claro, además permite que
quien lee acceda a nuevos aprendizajes y conozca nuevos mundos; por último,
leer hace viable la posibilidad de generar nuevas ideas al permitir al lector
construir y hacer relaciones nuevas entre los aprendizajes previos (Cerrillo
2007). Si un docente es capaz de dominar estos tres atributos de la lectura,
(medio óptimo de comunicación, forma de aprendizaje real y generador de nuevas
ideas) es muy probable que su práctica docente posea una calidad diferente a la
de un docente que no domina estas características (Ferrero y Stramiello 2008).
Referencias Bibliográficas:
Caron, Betina (2004), El vínculo entre el docente y la lectura, recuperado el 4 de marzo
del 2009 de: http://aal.idoneos.com/index.php/Revista/A%C3%B1o_7_Nro._6/El_docente_y_la_lectura
Cerrillo, Pedro, Revista Educar en Castillla, recuperado
el 4 de marzo de 2009 en:
http://www.doredin.mec.es/documentos/00620073000547.pdf
CONACULTA, (2007)Encuesta
Nacional de Lectura: http://www.conaculta.gob.mx/encuesta_archivos/frame.htm
Ferreiro,
Juana y Stramiello Clara Inés, (2008) El
docente, el desafío de construir/se en sujeto lector, recuperado el 2 de
marzo del 2009 de: http://www.rieoei.org/deloslectores/2321Ferreyro.pdf
Sheridan,
Guillermo(2007), La lectura en México,
recuperado el 18 de enero 2009 de http://www.letraslibres.com/index.php?art=12023
Treviño,
Ernesto y Treviño, Germán Estudio Sobre
las Desigualdades Educativas en México: la Incidencia de la Escuela en el
Desempeño Académico de los Alumnos y el rol de los Docentes,
recuperado el 22 de febrero del 2009 de:
Zaid, Gabriel (2006), La lectura como fracaso del sistema educativo, recuperado el 20 de
enero de 2009 en http://www.letraslibres.com/index.php?art=11611
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