

Estando allí, en el Monte Santo, sintió que Dios se le iba a aparecer. Llegó un violento huracán, pero allí no estaba Dios. Y sucedió un espantoso terremoto, pero ahí no estaba Dios. Y vino un fuego devorador, y allí tampoco llegaba Dios. En seguida sintió una suave brisa, y ahí sí estaba Dios. Y el Señor mandó a Elías que volviera otra vez a Israel y que consagrara a Eliseo como su sucesor, y a Jehú como nuevo rey. Y desde aquella aparición, aprendió el gran profeta a no ser violento (como el huracán) ni duro (como el terremoto) ni asustador (como el fuego) sino suave y amable (como la brisa).
Muchas cosas podemos aprender de la historia del profeta Elías, pero me quiero fijar en la respuesta que Dios le da cuando el quiere morir, cuando está deprimido debido al cansancio y la desesperación: descanso, alimentación y horas de sueño reparador. ¿Cuántas cosas de nuestra vida cambiarían si aprendiéramos a descansar bien? El cansancio crónico sobreviene porque dejamos pasar mucho tiempo para descansar correctamente. Nuestro cuerpo es sabio y va dejandonos hacer, pero cuando no puede más estalla y se declara en huelga con una gripa u otra enfermedad.Así que no dejes que eso suceda y descansa bien y a tiempo.

Un consejo provechoso sería planear con detalle cómo sería un día de descanso perfecto para ti y !después cúmplelo!
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